La reforma electoral volvió a colocarse en el centro de la agenda legislativa, en un momento en el que el Congreso mexicano comienza a perfilar una discusión que podría redefinir las reglas de la representación política en el país. Aunque no existe aún una iniciativa formal enviada por el Ejecutivo, los primeros movimientos políticos ya marcaron el inicio del debate.
La presidenta de la Cámara de Diputados sostuvo recientemente un encuentro con José Woldenberg, expresidente del Instituto Federal Electoral, considerado una de las figuras clave en la transición democrática de México. El diálogo, según se informó, tuvo como objetivo intercambiar puntos de vista sobre el sistema electoral y los retos que enfrenta la democracia representativa en la actualidad.
Este acercamiento no pasó desapercibido. En un escenario de alta confrontación política, abrir espacios de diálogo con actores históricos del arbitraje electoral busca enviar un mensaje de institucionalidad y apertura, especialmente cuando se habla de modificar reglas que impactan directamente en la integración del Congreso y el equilibrio de poderes.
En paralelo, la Cámara de Diputados fue notificada de que una iniciativa ciudadana promovida por el colectivo “Salvemos la Democracia” cumplió con los requisitos legales para su trámite. Más de 136 mil firmas fueron validadas, lo que obliga al Legislativo a analizar una propuesta que plantea reformas constitucionales en materia electoral.
La entrada de esta iniciativa coloca a la sociedad civil dentro del debate formal y presiona al Congreso a discutir el tema más allá de los intereses partidistas. Se trata de un hecho poco común en reformas de este calado, tradicionalmente impulsadas desde las cúpulas del poder político.
Uno de los puntos que ya genera mayor atención es la sobrerrepresentación legislativa. Woldenberg ha advertido que cuando una fuerza política obtiene más curules de las que le corresponderían por votos, se distorsiona el principio democrático y se debilita la pluralidad. Este tema podría convertirse en uno de los ejes centrales de la discusión.
Desde la Mesa Directiva de la Cámara se ha insistido en que, hasta ahora, no hay un proyecto oficial sobre la eliminación de legisladores plurinominales ni sobre cambios estructurales al Instituto Nacional Electoral. Sin embargo, el simple arranque del debate anticipa una negociación compleja en los próximos meses.
La reforma electoral no solo será una discusión técnica, sino una disputa política de fondo: definir si las reglas del juego fortalecen la representación ciudadana o concentran el poder. Lo que se decida en el Congreso tendrá efectos duraderos sobre la vida democrática del país.