El imán de la cocina y el arte de recibir: Cómo ser el anfitrión ideal sin quedar en ceros
En México, una fiesta no es realmente una fiesta hasta que la sala se queda vacía y media docena de personas terminan sentadas en las sillas de la cocina o recargadas en la barra. Es un fenómeno casi magnético: tenemos una sala cómoda, música a buen volumen y una iluminación perfecta, pero todos terminamos apretujados…