Sting está en el centro de una polémica legal: sus excompañeros de The Police, Andy Summers y Stewart Copeland, lo han demandado alegando que no han recibido la parte justa de los derechos de autor, especialmente por los ingresos generados en streaming, que podrían superar los 2 millones de dólares, según reporta AFP.
El conflicto gira en torno a la repartición histórica de regalías entre los miembros de la banda, cuyo legado incluye éxitos como “Roxanne”, “Message in a Bottle” y “Every Breath You Take”.
Origen de la disputa
La demanda fue presentada a finales de 2024 en un tribunal de Londres. Sin embargo, la audiencia preliminar se llevó a cabo los días 14 y 15 de enero de 2026. En esta etapa inicial, Andy Summers y Stewart Copeland no estuvieron presentes, ya que el proceso se centra en revisar los argumentos legales antes de un juicio formal.
Según los demandantes, hace 50 años existió un acuerdo verbal entre los integrantes de la banda que estipulaba que cada miembro debía recibir un 15% de los derechos de autor generados por las composiciones de los demás. Este acuerdo se formalizó por escrito en 1981 y se reiteró en 2016, aunque sin contemplar la era del streaming, que ha transformado significativamente los ingresos de la industria musical.
Postura de Sting
Los abogados de Sting sostienen que esta demanda es un intento ilegítimo de reinterpretar el acuerdo original, ya que en ningún documento se menciona la nueva forma de consumo musical a través de plataformas de streaming. Aseguran que los pagos se realizaron conforme a los acuerdos vigentes y que no hay base legal para exigir más regalías bajo el modelo actual.
El caso resalta cómo la música de décadas pasadas sigue generando disputas legales en la era digital, donde las plataformas de streaming han cambiado por completo la manera en que los artistas perciben sus ingresos.
Impacto en la industria musical
Este conflicto no solo afecta a The Police, sino que también refleja un problema creciente en la industria musical: muchos acuerdos antiguos no contemplan los ingresos digitales. Según un estudio de IFPI de 2025, el streaming representa más del 70% de los ingresos musicales globales, lo que ha generado múltiples litigios por derechos de autor en los últimos años.
La disputa entre Sting, Andy Summers y Stewart Copeland promete ser un caso emblemático sobre cómo se aplican los acuerdos de derechos de autor en la era del streaming, y podría sentar precedentes importantes para la industria musical internacional.