Betelgeuse ya no estaría sola: descubren indicios de una estrella compañera que cambiaría lo que sabemos del Universo
Desde hace décadas, Betelgeuse ha fascinado a los astrónomos por su enorme tamaño, su intenso brillo y, sobre todo, por el comportamiento impredecible de su luminosidad. Esta emblemática estrella, ubicada en la constelación de Orión y visible durante los meses de otoño e invierno en el hemisferio norte, ha sido objeto de numerosas investigaciones debido a que sus cambios de brillo parecían desafiar las explicaciones convencionales. Ahora, un nuevo estudio aporta la evidencia más sólida hasta el momento de que Betelgeuse no está sola, sino que forma parte de un sistema binario acompañado por una segunda estrella.
Betelgeuse es una supergigante roja con un tamaño cientos de veces mayor que el del Sol y situada aproximadamente a 650 años luz de la Tierra. Sus variaciones de brillo han sido registradas desde el siglo XIX, cuando el astrónomo británico Alexander Herschel comenzó a estudiarlas de manera sistemática. A lo largo del tiempo, estas fluctuaciones dieron lugar a diversas hipótesis, desde pulsaciones internas hasta enormes nubes de polvo expulsadas por la propia estrella. Incluso entre 2019 y 2021, cuando experimentó una disminución muy pronunciada de su luminosidad, surgieron especulaciones de que podría estar cerca de explotar como supernova.
Sin embargo, un equipo internacional de investigadores encontró ahora indicios mucho más convincentes de que estas variaciones podrían estar relacionadas con la presencia de una estrella compañera. Gracias a observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT), instalado en el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, los científicos obtuvieron la imagen más nítida hasta la fecha de este objeto, denominado provisionalmente Betelgeuse B.
Detectar una estrella tan cercana a Betelgeuse representó un enorme desafío. La supergigante roja es tan brillante y gigantesca que cualquier objeto situado en sus proximidades queda prácticamente oculto por su intensa luz. Para superar este obstáculo, los investigadores utilizaron el instrumento SPHERE, diseñado originalmente para buscar exoplanetas. Este incorpora un cronógrafo, un dispositivo capaz de bloquear gran parte de la luz de la estrella principal y permitir la observación de objetos mucho más débiles que orbitan a su alrededor.
Además, los astrónomos realizaron las observaciones en el momento en que los modelos orbitales indicaban que la posible compañera estaría lo más separada posible de Betelgeuse desde la perspectiva terrestre, facilitando así su detección.
Las nuevas observaciones también revelan que Betelgeuse B sería mucho más grande de lo que se pensaba inicialmente. Los cálculos indican que posee entre 2.6 y 3.1 veces la masa del Sol, por lo que no sería una pequeña estrella secundaria, sino un astro joven y caliente que aún permanece en la llamada secuencia principal, la etapa más larga en la vida de una estrella, durante la cual transforma hidrógeno en helio mediante reacciones de fusión nuclear.
Aunque Betelgeuse B sería un objeto muy luminoso por sí mismo, su brillo queda completamente eclipsado por la impresionante luminosidad de Betelgeuse, que alcanza aproximadamente 100 mil veces la del Sol. Esta enorme diferencia explica por qué su detección ha resultado tan complicada durante tantos años.
La posible existencia de esta compañera ofrece además una explicación convincente para uno de los mayores enigmas de Betelgeuse: un ciclo de variación de brillo de aproximadamente seis años que no podía justificarse únicamente mediante pulsaciones internas. La interacción gravitatoria entre ambas estrellas y la influencia de Betelgeuse B sobre el material expulsado por la supergigante podrían ser responsables de ese comportamiento periódico observado durante generaciones.
Este descubrimiento también tiene importantes implicaciones para comprender el futuro de Betelgeuse. La estrella se encuentra en una etapa muy avanzada de su evolución y, tarde o temprano, explotará como una espectacular supernova. No obstante, la presencia de una compañera modifica significativamente los modelos actuales, ya que el intercambio de materia y las interacciones gravitatorias entre ambas estrellas podrían alterar tanto la evolución como el momento exacto de esa explosión, que los científicos estiman podría ocurrir dentro de un periodo comprendido entre los 10 mil y los 100 mil años.
El estudio de estrellas masivas como Betelgeuse resulta fundamental para comprender la evolución del Universo. En su interior se producen mediante fusión nuclear elementos cada vez más pesados, como carbono, oxígeno, silicio, calcio e hierro. Cuando estas estrellas explotan como supernovas, dispersan esos elementos por el espacio, proporcionando la materia prima con la que posteriormente se forman nuevas estrellas, planetas e incluso los seres vivos.
Además, las estrellas masivas son precursoras de algunos de los objetos más extremos conocidos por la astronomía, como las estrellas de neutrones, los pulsares y los agujeros negros de masa estelar. También desempeñan un papel esencial en la evolución de las galaxias y regulan la formación de nuevas generaciones de estrellas.
Si futuras investigaciones confirman definitivamente la existencia de Betelgeuse B, este sistema binario se convertirá en uno de los laboratorios naturales más importantes para estudiar la evolución de las estrellas masivas. Más allá de resolver uno de los grandes misterios de la astronomía moderna, permitirá comprender con mayor profundidad cómo evolucionan estos gigantes cósmicos y cómo sus explosiones han contribuido a construir el Universo tal como lo conocemos.
Al final, la historia de Betelgeuse recuerda que los seres humanos también formamos parte de ese ciclo cósmico. Los elementos que componen nuestro planeta y nuestro propio cuerpo nacieron en el interior de estrellas que vivieron y murieron hace miles de millones de años. Por ello, cada nuevo descubrimiento sobre estos gigantes estelares no solo amplía nuestro conocimiento del Universo, sino que también ayuda a comprender el origen de todo aquello que existe.
