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junio 10, 2026 · Principal · admin

El Mundial 2026 se jugará bajo calor extremo: la ONU advierte que el cambio climático marcará el torneo

La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será recordada por ser la primera edición con 48 selecciones y 104 partidos repartidos entre México, Estados Unidos y Canadá. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el torneo también podría convertirse en un símbolo visible de los efectos del cambio climático sobre el deporte.

El secretariado permanente para el Cambio Climático de la ONU, con sede en Bonn, Alemania, advirtió que el calor extremo formará parte de la historia del campeonato y llamó a aprovechar momentos como las pausas de hidratación durante los encuentros para generar conciencia sobre la necesidad urgente de reducir las emisiones contaminantes que impulsan el calentamiento global.

En un comunicado, el secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, Simon Stiell, señaló que las interrupciones en los partidos por altas temperaturas no deben entenderse como hechos aislados.

«Todos estamos viendo un partido pero se interrumpe porque hace mucho calor para los jugadores, para los aficionados, para todos», expresó Stiell. «No es aleatorio, es el cambio climático. El planeta se está calentando desde hace más de un siglo por el uso de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas. Eso calienta la atmósfera y ahora lo estamos sintiendo en todas partes», añadió.

La advertencia llega en un contexto de creciente preocupación por el impacto que las olas de calor tienen sobre la salud humana y el desarrollo de eventos masivos al aire libre. En el caso del Mundial 2026, que se celebrará entre junio y julio, algunas de las sedes se ubican en regiones donde las temperaturas suelen alcanzar niveles elevados durante el verano.

Según la ONU, las consecuencias del calor extremo serán evidentes tanto dentro como fuera de los estadios. En el terreno de juego podrían observarse cambios en la dinámica de los partidos, incluyendo una disminución en la velocidad e intensidad del juego, sustituciones realizadas en etapas más tempranas y pausas obligatorias para la hidratación de los futbolistas.

Asimismo, los jugadores podrían verse obligados a regular sus esfuerzos físicos para evitar problemas asociados con el agotamiento por calor o golpes de calor, situaciones que representan un riesgo importante para la salud y el rendimiento deportivo.

Sin embargo, el organismo internacional enfatizó que los aficionados también estarán expuestos a condiciones potencialmente peligrosas.

A diferencia de los futbolistas, quienes cuentan con equipos médicos especializados y protocolos de atención inmediata, los asistentes podrían permanecer durante varias horas bajo altas temperaturas mientras se trasladan a los estadios, esperan el inicio de los encuentros o participan en actividades recreativas vinculadas al torneo.

La ONU señaló que el riesgo no depende exclusivamente de la temperatura ambiente. Factores como la humedad, la intensidad de la radiación solar y las condiciones del viento influyen en la percepción térmica y pueden incrementar significativamente el peligro para la salud.

Incluso la presencia de sistemas de aire acondicionado en algunos recintos no elimina por completo la amenaza. Actualmente, solo tres de los 16 estadios que albergarán encuentros del Mundial cuentan con este tipo de infraestructura, y los aficionados continúan expuestos al calor durante buena parte de su experiencia fuera de los recintos deportivos.

De acuerdo con estimaciones actuales, 26 de los 104 partidos del campeonato podrían disputarse bajo condiciones consideradas de riesgo para los jugadores.

Esta proyección se basa en un estudio realizado por especialistas por encargo del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO, el cual evaluó variables climáticas asociadas con el estrés térmico.

Entre los encuentros que podrían verse afectados figuran algunos de los más importantes del torneo, incluida la final, dos partidos correspondientes a los cuartos de final y el encuentro por el tercer lugar.

Las sedes con mayor vulnerabilidad serían aquellas ubicadas en el sur y el interior de Estados Unidos, así como diversas ciudades de México que cuentan con estadios abiertos. No obstante, el fenómeno no se limita a las regiones tradicionalmente cálidas.

La ONU advirtió que ciudades normalmente asociadas con climas más frescos, como Toronto y Vancouver, también podrían experimentar olas de calor intensas derivadas de la alteración de los patrones climáticos globales.

Ante este escenario, Simon Stiell hizo un llamado a considerar la protección del deporte como una razón adicional para acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles.

«El deporte es la fuerza unificadora más grande y el fútbol es el deporte más grande. Si la gente que ama el fútbol levanta la voz para protegerlo de los efectos del cambio climático como el calor extremo pueden impulsar un cambio determinante», afirmó.

Asimismo, invitó a los aficionados a reflexionar sobre las causas estructurales detrás de fenómenos cada vez más frecuentes.

«La próxima vez que vean una pausa de hidratación o que un partido se ralentiza por el calor recuerden la razón: el carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta. Y recuerden, la salud del deporte y del mundo depende de las decisiones que tomemos ahora», sostuvo.

Para la ONU, si bien la adaptación mediante protocolos médicos y ajustes organizativos resulta indispensable, estas medidas no son suficientes por sí solas.

«El fútbol se está adaptando pero la adaptación no es suficiente; reducir la polución producida por las energías fósiles es esencial para proteger a los jugadores, a los aficionados y al futuro del juego», subraya el organismo.

La Copa Mundial de 2026 podría convertirse así en una demostración palpable de cómo el cambio climático está transformando aspectos cotidianos de la vida humana, incluidos aquellos espacios destinados al entretenimiento y la convivencia.

En un deporte capaz de reunir a miles de millones de personas frente a una pantalla o en las tribunas, cada pausa para hidratarse podría servir también como un recordatorio de que la lucha contra el calentamiento global ya no pertenece únicamente al ámbito científico o político, sino que forma parte de la realidad que se vive dentro y fuera de la cancha.