Financiaron sus carreras vendiendo camotes
En las calles de la capital, entre el bullicio y el aroma dulce de camotes asados y plátanos machacados, se forjó un sueño que parecía inalcanzable: John, Benjamín y Uciel Martínez, originarios de San Lorenzo Malacota —una comunidad indígena otomí en el municipio de Morelos, Estado de México—, llegaron uno a uno a la gran ciudad con un carrito ambulante como único sostén económico.