Pemex: El costo real de un rescate que no termina de cuajar
Pese a reducir su deuda financiera, la petrolera sobrevive gracias a una inyección histórica de recursos públicos y beneficios fiscales.
Se tenìa que decir y se dijo
Pese a reducir su deuda financiera, la petrolera sobrevive gracias a una inyección histórica de recursos públicos y beneficios fiscales.
Mientras usted lee esto, un buque tanque de Pemex navega sigiloso por el Caribe cargado de crudo Olmeca, ese que dicen que ya no enviamos. La diplomacia mexicana ha decidido jugar al funambulista sobre el alambre de navajas que Donald Trump tendió en enero con su Orden Ejecutiva 14380. Lo que en Palacio Nacional llaman «solidaridad humanitaria», en Washington lo llaman «soporte vital a una dictadura», y la broma nos está saliendo cara. No son cacahuates: hablamos de una discrepancia contable de más de 2,500 millones de dólares entre lo que Pemex dice que regala y lo que realmente sale de los puertos. La Habana se apaga, la migración explota y México, en su afán de ser el hermano mayor, está a punto de importar una crisis que vaciaría la CDMX entera si nos pasara a nosotros.
En el ejercicio del poder hay decisiones que parecen menores, casi administrativas, pero que en realidad activan fuerzas mayores. Demonios. El envío de petróleo mexicano a Cuba es uno de ellos. No por el volumen del crudo ni por su impacto inmediato en las finanzas públicas, sino por el momento político en que ocurre y por quién observa desde el norte.